En 1795 ya habían carnavales para las fiestas patronales, en honor a
San Santiago, para Corpus Christi y para la carnestolenda (tres días antes del miércoles
de ceniza), en la ciudad de Santiago de los Caballeros, cuyas manifestaciones provenían
desde los días de la colonia española.
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| Foto: Gianfranco Lanzetti |
Al igual que en la ciudad de Santo Domingo, inicialmente el
carnaval se dividía en función de la estratificación social de las clases sociales
existentes en Santiago, con manifestaciones en clubes privados por parte de los sectores
pudientes y en las calles de los barrios populares, particularmente en La Joya y
los Pepines, de donde surgirán los Lechones y Los Pepines
de la ciudad disfrazados con coloridos trajes atacándose mutuamente, siguiendo una larga
tradición de vieja rivalidad entre ellos.
Los Lechones usan máscaras que se asemejan cerdos,
mientras que los Pepines usan máscaras con cuernos puntiagudos.
