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Foto: Secretaría de
Estado de Turismo |
Mientras el carnaval tenía una instancia privilegiada en la
elite, bajo el poder del dictador Trujillo, que tenía su residencia principal de descanso
en esta población, Julio Heredia, apodado Walter James, disfrazado de Roba la Gallina, mantenía vivo como símbolo de
resistencia, el carnaval popular de San Cristóbal.
En Febrero de 1980, los jóvenes del grupo teatral La Rueda, Los
Peregrinos, La Higuera y Raíces Negras, apoyados por sus barrios
populares, transformaron el carnaval de San Cristóbal en el más pedagógico y educativo
del país.
Junto a sus Diablos Cojuelos,
Los Africanos, Los Roba la Gallina,
aparecieron y resurgieron otros grupos y personajes carnavalescos como:
 | Los Indios |
 | Los Galleros |
 | Las 21 Divisiones |
 | El Doctor |
 | El Toro |
 | Pire |
 | El Hombre de los Zancos |
 | Puntillas |
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Foto: Secretaría de
Estado de Turismo |
Como expresión marginal, en relación con la cultura dominante,
los moradores de los barrios populares, realizan un Carnaval Cimarrón, en San Juan de
Maguana, en el Sur-Oeste del país, lleno de creación y originalidad.
Aparecen personajes únicos, como Cocoricamo, reportado
por Don Fernando Ortíz, en el carnaval de la Habana, Cuba, a principios de siglo,
compuesto básicamente por una cabeza de caballo y las Tifuas, con un
vestuario elaborado con desechos de su medio y una impresionante máscara, la cual tiene
el mayor contenido Afro-Simbólico del país.
Hoy, manteniendo las líneas básicas originales de esta dimensión se
enriquece este carnaval con las máscaras de José Manuel Jiménez (El Super), llenas de
colorido y originalidad.
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| Foto: Gianfranco Lanzetti |
El rasgo más característico del carnaval macorisano es la presencia de
los Guloyas, diablos vestidos con trajes de llamativos colores, adornados con
espejos pequeños y capa amarilla y roja. Con sus vejigas de toro y fuetes, bailan al
compás de la flauta, el cencerro y la tambora.
En 1795 ya habían carnavales para las fiestas patronales, en honor a
San Santiago, para Corpus Christi y para la carnestolenda (tres días antes del miércoles
de ceniza), en la ciudad de Santiago de los Caballeros, cuyas manifestaciones provenían
desde los días de la colonia española.
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| Foto: Gianfranco Lanzetti |
Al igual que en la ciudad de Santo Domingo, inicialmente el
carnaval se dividía en función de la estratificación social de las clases sociales
existentes en Santiago, con manifestaciones en clubes privados por parte de los sectores
pudientes y en las calles de los barrios populares, particularmente en La Joya y
los Pepines, de donde surgirán los Lechones y Los Pepines
de la ciudad disfrazados con coloridos trajes atacándose mutuamente, siguiendo una larga
tradición de vieja rivalidad entre ellos.
Los Lechones usan máscaras que se asemejan cerdos,
mientras que los Pepines usan máscaras con cuernos puntiagudos.
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| Foto: Gianfranco Lanzetti |
De acuerdo con la documentación
existente, antes de 1520 ya había carnaval en la ciudad de Santo
Domingo, Primada de América, declarada por la UNESCO, como Patrimonio Cultural de
la Humanidad.
Si bien los carnavales de Santiago y La Vega son los más importantes en
cuanto a tradición y popularidad, el carnaval de Santo
Domingo es el centro de las actividades oficiales, iniciándose con el acto aislado
(unos días antes del verdadero inicio del carnaval) de la coronación del Rey Califé.
En pleno apogeo colonial se celebraban los carnavales de carnestolenda,
pero también como culminación de grandes acontecimientos y festividades religiosas, en
honor a San Juan Bautista, Las Mercedes, San Miguel, San Carlos, Corpus Christi, entre
otros.
El carnaval se transforma a partir del presente siglo, sobre todo a
mediados, con los cambios socio-económicos-políticos-urbanos de la ciudad, donde el
pueblo surgirá como un protagonista fundamental.
Mientras en la calle el Conde y los clubes privados se va a expresar el
carnaval de las élites europeizadas, el Parque Enriquillo va a convertirse en el centro
del carnaval popular, de donde van a surgir una rica cantidad de personajes, como:
 | Se me muere Rebeca |
 | Califé |
 | Los Indios |
 | Los Africanos |
 | Los Ali-Baba
entre otros, donde van a particularizarse los Diablos
Cojuelos, dentro de un proceso de mulataje y criollización. |
El área principal de celebración es la amplia avenida George
Washington, a orillas del Mar Caribe, en el denominado malecón.
Allí se acondicionan plazas para numerosos eventos y la zona se
convierte en una enorme fiesta que se prolonga por varios días (típicamente el fin de
semana más cercano al 27 de febrero).
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| Foto: Gianfranco Lanzetti |
Concluye con un gran desfile por el malecón de carrozas y
comparsas de colores llamativos al ritmo de merengue, deslumbrando a los espectadores y
contagiándolos con su baile.
Hoy en día, hay carnavales para Febrero y para Agosto, manteniendo así
una tradición cultural-artística-social.
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